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Fuentes de La Granja de San Ildefonso

Fuentes de La Granja de San Ildefonso

Fuentes y festividades

En este Real Sitio todo el protagonismo recae sobre las fuentes y sus juegos de agua.

Fuente del Canastillo

Son muchísimas las que llenan este lugar que se centró precisamente en el agua en un intento de estar rodeados por la misma así como por la espesa vegetación del lugar.

Todo lo que protagoniza el Real Sitio tiene relación con el mundo acuático ya no solo en su representación específica mediante canales y fuentes sino en toda la simbología de las esculturas con las que se adornan las mismas.

Sus numerosas fuentes que dependen del agua disponible en depósitos naturales, suelen funcionar si hay suficientes lluvias.

Si el invierno es muy frío no suele ponerse en marcha casi ninguna debido a que todo aquel paraje nevado mantiene congeladas sus canalizaciones.

En primavera es más probable observar el espectáculo de aguas por el deshielo, y en otoño si éste es lluvioso.

Escultura en una fuente helada por la nieve

A partir de mediados de julio queda suspendido el funcionamiento ordinario de las fuentes monumentales. Esa medida se toma para garantizar el abastecimiento de agua a la población debido a la insuficiencia del caudal.

Pero hay seguro tres festividades en donde se ponen en marcha. Se trata del día 30 de mayo festividad de San Fernando, el día 25 de julio festividad de Santiago Apostol y el día 25 de agosto festividad de San Luís y patrón del Real Sitio.

En esos días se ponían en funcionamiento todas las fuentes que funcionaban durante varios minutos, pero con las sequías que estamos sufriendo, eso ya no es posible y se limita el espectáculo a una selección de las fuentes principales. Para ese fin se reserva un surtido de agua y así garantizar su puesta en funcionamiento. Ese agua no obstante no se pierde sino que pasa a otros depósitos secundarios de suministro de la población.

Una breve historia

Pero, ¿cómo comienza todo en este lugar?

Los jardines y fuentes de La Granja de San Ildefonso se sitúan en la provincia de Segovia a las faldas de la montaña de la Sierra de Guadarrama.

Este lugar fresco y rico en aguas y bosques fue el lugar elegido por Felipe V para su retiro.

Aquellos terrenos de Valsaín que primero pertenecieron a los Reyes Católicos y después a la orden de los Jerónimos, pasaron de nuevo a manos reales iniciándose la construcción del Palacio y sus jardines en el año 1717.

Felipe V era nieto de Luís XIV, el conocido como Rey Sol, y su educación en Versalles influyó en el diseño y construcción de dicho lugar.

Mascarón en la Fuente de Marte en las Ocho Calles echando agua

El elemento principal en un lugar de retiro es el campo. Así, los jardines ocupan el mayor espacio posible incorporando distintos elementos que realcen el lugar como son canales, fuentes y esculturas decorativas.

Más adelante el lugar fue ocupado por Carlos III que continuó ampliando las zonas de jardín y la decoración del lugar en un trabajo que se prolongó hasta Fernando VII.

Los jardines y su entorno

Destacan en su protagonismo las fuentes pero en realidad éstas no lucirían si no fuese por la naturaleza exuberante de sus árboles, los bosquetes, pequeños jardines llenos de plantas de distintas especies, parterres, y planteles diversos que hay alrededor.

Todo ese conjunto de árboles gigantescos como sequoyas, tilos, pinos y robles se incrustan en el palacio acechándolo como si estuviese rodeado de naturaleza junto a sus fuentes y canales de agua.

Diversas aves y pequeños animales pueblan el parque. En el agua de los canales se adivinan algunos peces que nadan bajo las patas de cisnes blancos. Y paseando tranquilamente hay varios pavos reales que con su plumaje colorido y vistosos recorren sus calles como dueños del lugar.

Esculturas dentro de la Fuente de La Selva

Creación de las fuentes de La Granja

Como se mencionaba antes las fuentes de La Granja tienen sentido dentro del espectacular conjunto de jardines que pueblan el entorno. En ese momento las fuentes en funcionamiento ponen el broche de oro al conjunto del lugar.

Estas fuentes fueron construidas a la vez que sus jardines. También se crearon nuevas fuentes en la medida que los jardines eran ampliados. Las primeras fuentes muy vistosas y espectaculares fueron incluso superadas por las posteriores.

Dichas fuentes respondían al mismo estilo y sentido en el diseño que los parques y jardines de la época mediante sus teóricos, arquitectos, jardineros, y escultores.

En cada proyecto se hacía necesario realizar una planificación primero en el ingenio y creatividad para representar las nuevas obras de acuerdo a su simbología y finalidad.

Tras esta fase creativa se realizaban maquetas. Cuando ya se había decidido su forma final, se procedía a la realización de  moldes y modelos de modo que era posible iniciar su construcción.

En un lado estaba la parte escultórica de diseño, después el esculpir dicha obra, realizar el montaje del conjunto escultórico para, finalmente, pasar a integrarlo todo con la parte de ingeniería hidráulica.

Se hacía necesario introducir conductos a través de dichas esculturas los cuales se llenarían de agua y por la presión saldrían por distintos orificios alrededor de dichas esculturas o bien a través de ellas.

De este modo se horadaba la roca para introducir dentro un tubo por el que saliese esa agua a presión.

León echando agua en la Fuente de los Baños de Diana

Ingeniería hidráulica del siglo XVIII

Este sistema de presión a través de las fuentes debía ser funcional y seguro para la estructura. Hay que tener en cuenta que algunas de estas fuentes soportan muchísimos kilos de presión proyectando chorros de agua hasta una altura de 40 metros.

Tan importante era la fuente en sí como el cálculo preciso de los sistemas de presión natural a través de todo el conjunto de canales, tubos y cañerías que se distribuyen por todo el parque. Dicha red es la original de entonces.

Existe un depósito general en la parte superior del parque denominado El Mar situado en la zona de El Bosque. En este estanque se recogen todas las aguas que llegan desde las cumbres de Peñalara y es el surtidor principal de dichas fuentes.

La red de aguas dispone también de otros depósitos auxiliares como el denominado Estanque Cuadrado en la parte alta del Sector de las Ocho Calles, así como otros más pequeños.

También a modo de depósitos pero formando parte del conjunto decorativo y arquitectónico como elementos propios, se disponía de un gran espacio denominado la Media Luna en el conjunto de La Ría o Cascada Vieja.

En realidad todo es un enorme canal que parte desde la Fuente de Andrómeda hasta llegar al Sector de La Selva siendo este conjunto la columna vertebral de las fuentes de los jardines.

Si nos fijamos además el terreno no es siempre llano sino que es inclinado, igual que la falda de la montaña sobre el que reposa el lugar.

Amorcillo sobre animal marino en la Fuente de La Fama

Además en esa inclinación hay pequeñas laderas que conducen a unos u otros arroyos cercanos de manera que se producen otras nuevas pendientes hacia los lados.

Todo el diseño de jardines así como la parte de ingeniería, responden a una adaptación al terreno necesaria para poder aprovechar su orografía y así hacer llegar el agua hasta las fuentes, proporcionándolas la presión necesaria para lucir vistosamente ante un público muy exigente.

En aquella época estos famosos juegos de agua eran un privilegio solo al alcance de reyes que competían entre sí por disponer de dichos artificios en sus palacios, por esa herencia del Renacimiento italiano en que los mismos eran muy apreciados.

Cuando en otros lugares el problema no era el ingenio ni complejidad de la fuente sino el que llegase el agua hasta allí, en La Granja, se hacía alarde y ostentación de ello debido a la enorme cantidad de agua disponible por beber directamente de la montaña cercana, un privilegio que no tenían los demás palacios.

Fuente de La Latona

Paseando por los jardines y sus fuentes

Felipe V dispuso que la construcción del jardín corriese a cargo del arquitecto francés René Carlier.

Para la construcción de las fuentes se designó a René Frémin y Jean Therry los cuáles ya habían realizado la mayoría de trabajos en Versalles y otros palacios. En La Granja se ocuparían de la dirección de ayudantes, oficiales, marmolistas, modeladores y un cincelador para el desarrollo de dicho empeño.

Las primeras fuentes se construyeron a lo largo de los cuatro primeros ejes del jardín situados junto al palacio.

En el primero que se llamó Eje de los Vientos está la Fuente de Eolo dominado los vientos en donde el Dios aparece con su corona y cetro.

Al lado se sitúa el Eje de la Cascada Nueva. Tras la Terraza y el Parterre de Palacio aparece la Fuente de Anfítrite en un gran espacio abierto que se rodea de amorcillos, caballos marinos y mascarones fantásticos que echan agua sobre la fuente.

Subiendo junto a este paseo de cascadas y que está rodeado por distintas esculturas y jarrones de plomo pintado a ambos lados, llegamos a la Fuente de las Tres Gracias situada junto al Cenador de Mármol, un lugar donde se escuchaba música.

A su lado izquierdo está el conocido como Eje de la Carrera de Caballos y que es el más amplio de todos. Se compone de un sector superior coronado por la “Fuente de Andrómeda”, un sector de tres grupos de fuentes donde resalta Apolo, Ríos y Neptuno. En un último grupo sobresale la “Fuente del Abanico”, y el cuarto y último elemento de este eje consiste en la enorme “Ría o Cascada Vieja” que va desde Andrómeda hasta la “Media Luna” y se extiende hasta el “Eje de la Selva” nutriendo de agua todo el conjunto.

Al lado del Parterre de Palacio, frente a la Terraza, podemos comenzar visitando el Bosquete de las Conchas en cuyo centro está la Fuente del Abanico que antes se mencionaba. Su decoración interior incluye una Náyade y Céfiros.

A ambos lados de esta fuente hay otras dos iguales conocidas como la Fuente de Los Caracoles o de las Conchas.

Fuente de Neptuno (centro) y Fuente de Apolo y Minerva (arriba a la derecha)

A continuación alcanzamos un amplio espacio dominado por el estanque más grande de los jardines en cuyo centro está la Fuente de Neptuno subido a un carro triunfal que es tirado por caballos marinos.

A ambos lados otras dos fuentes lucen echando enormes chorros de agua entre los tritones, delfines y cuernos de la abundancia con frutos marinos de que se componen.

Paseando hacia arriba nos encontraremos con las Fuentes de Apolo y Minerva en donde además se incluyen otros simbolismos y elementos estructurales propios a su mitología. Detrás de ellos aparece otra Fuente con cuatro grupos de Dragones y Tritoncillos.

Están separadas de la de Neptuno por un Estanque con cascada que representa a los Ríos Ebro y Segre en cuyo centro hay un mascarón que echa agua.

Desde esta fuente elevada nos rodea un enorme espacio acuático conocido como la Media Luna con dos Dragones enormes como fuentes. Esta Media Luna se llena de agua a través de lo que se conoce como La Ría o Cascada Vieja que se inicia más arriba en la Fuente de Andrómeda y que dejamos a la izquierda.

El atractivo principal de estos jardines, que son sus fuentes, recobran en este punto una gran importancia al dar la sensación de estar completamente rodeados por el agua. Ello junto a la espesa vegetación del lugar, consiguen trasladarnos a ese retiro y sosiego en la naturaleza que se buscaba cuando crearon este lugar.

Continuando nuestro paseo hacia arriba llegamos a un espacio muy amplio con un estanque enorme en cuyo interior está la Fuente de Andrómeda.

La Fuente de Andrómeda se compone de un conjunto escultórico complejo que representa una escena mitológica. En dicha escena Perseo libera a Andrómeda con la ayuda de Minerva, de un monstruo marino liberado por Neptuno. Andrómeda permanece encadenada a un peñón por decisión de Juno. La escena finaliza con Perseo que lucha con el monstruo hiriendo su cuerpo con la espada mientras le muestra la Cabeza de Medusa lo que finalmente acaba con el.

Desde esta fuente que se rodea de bosquetes y parterres muy elaborados, regresaremos hasta llegar a la zona de La Selva para continuar recorriendo el parque y sus fuentes.

Fuente de La Selva

El cuarto Eje de la Selva discurre junto al palacio y se compone por un estanque circular amplísimo que finaliza en La Ría.

En el interior de este estanque aparece la Fuente de La Selva que tiene como protagonistas las figuras mitológicas de Vertumno y Pomona. Esta pareja protagonista se rodea de varias cascadas situadas a distinta altura por donde discurre el agua en chorros verticales salidos de grandes tubos y distintos elementos escultóricos como grandes cántaros de agua sostenidos por otras figuras.

Fuente de La Fama

Desde esta fuente es posible dirigirnos junto al palacio hasta llegar al Eje de La Fama y que es posterior a la construcción de los anteriores.

Aquí está la Fuente de la Fama situado tras el parterre con igual nombre. La Fama aparece subida sobre el Caballo Pegaso tañendo su clarín al cielo en un espectacular chorro que rivaliza con los árboles cercanos.

Fuente de Los Baños de Diana

Detrás del Bosquete de la Fama, en la parte Sur se sitúa una de las fuentes más espectaculares que hay. Se trata de la Fuente de Los Baños de Diana. Su conjunto escultórico y técnico es muy elaborado de manera que cuando están en funcionamiento esas fuentes parecen una gruta de una montaña sobre la que cae un montón de agua.

Fuente de Los Baños de Diana

Está repleta de simbolismos y una gran cantidad de esculturas y figuras.

Desde este lugar se define un enorme cuadrado de terreno lleno de calles, árboles y fuentes que limita con los ejes antes descritos y que se conoce como Sector de las Ocho Calles siendo el último en ser construido y que ocupa la mitad del espacio de este Real Sitio.

Una de las fuentes más grandes construidas es la Fuente de la Latona que aparece desde la Fuente de los Baños de Diana tras caminar hacia arriba.

Fuente de la Latona

Sus grandes dimensiones y conjunto escultórico muy elaborado sitúa en todo lo alto a la Diosa Latona echando una maldición sobre los hombres que no la habían ayudado, en un pasaje mitológico a los que convierte en ranas mediante un proceso de metamorfosis.

Cuando funciona esta fuente se pueden distinguir dos maneras en que echa agua dependiendo de su presión. Cuando se le da la máxima presión la fuente se convierte en un grandioso espectáculo donde es difícil distinguir las esculturas del interior por la cantidad de agua.

Escultura con forma de Rana en la Fuente de La Latona

Cerca de esta fuente se construyeron dos fuentes muy parecidas entre sí, la Fuente de Los Dragones Alta y Fuente de Los Dragones Baja. En la base hay varios dragones que soportan la piedra central en un juego de aguas muy vistoso.

Mas hacia arriba llegamos a la Plaza de las Ocho Calles que servía con frecuencia para reuniones de caza. Desde esta plaza se pueden ver hasta dieciséis fuentes y parte del Palacio. Su diseño permite, de esta manera, tener una visión en conjunto del parque protagonizado por sus fuentes majestuosas.

Fuentes de Cibeles (a la izquierda) y Marte (a la derecha) en las Ocho Calles

En esta plaza están dispuestas ocho fuentes dedicadas a Marte, Cibeles, Saturno, Minerva, Hércules, Ceres, Neptuno, y La Victoria. En el centro de la plaza hay una gran escultura que representa a Mercurio raptando a Psique.

Sobre esta plaza a ambos lados, si seguimos los caminos de ascenso, aparecen dos fuentes, la Fuente de La Taza Alta con figuras de Tritones en la base, y la Fuente de La Taza Baja con Nereidas en su base.

Fuente de La Victoria

En su diseño se asemejan bastante a las de los dragones de más abajo. En este caso la diferencia está en las figuras. Igualmente son fuentes enormemente vistosas que al echar agua resaltan el entorno.

Por último en la parte superior se encuentra la Fuente del Canastillo. Está situada en una plaza amplia y dispone de dos juegos de agua. Así en uno de los modos el agua sobre todo toma altura.

Fuente del Canastillo

Cuando se alterna al segundo juego, los chorros se abren hacia el exterior de manera que se hacen más altos y más anchos saliéndose de la base del estanque e incluso alcanzando la vegetación. Es como si una araña gigante de agua avanzase hacia los espectadores.

Igual que entonces ahora resulta muy llamativo dicho ingenio.

Muy cercano a esta fuente podemos hallar un estanque de apoyo para surtir agua al conjunto de fuentes que antes se mencionó y que está cerca de la Fuente de Andrómeda.

Fuente del Canastillo

Resulta todo un privilegio poder visitar este Real Sitio y admirar su patrimonio cultural así como el impresionante jardín y sus ingeniosas fuentes.

Su puesta en valor y aprecio nos sitúa como espectadores de ese pasado y protagonistas del presente en donde se reconoce esta riqueza técnica, cultural, y botánica que hemos heredado.

Todo parte de un diseño propio para un fin concreto diseñado en épocas alejadas a la nuestra.

Sin embargo, dicho legado cultural y patrimonial responde a un uso actual que es el mismo de entonces pero que ahora es para toda persona que quiera acercarse, un lugar donde tal vez encontremos la paz y la tranquilidad del pensamiento sereno que se buscaba en su inicio cuando se creó aquel lugar.

Figuras en la Fuente de Neptuno

 

autor del artículo:

Jesús Pablo Alonso García

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